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Salinas Marchant visitó el IADO

Entrevista a Sergio Salinas Marchant, oceanógrafo chileno de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Por la Lic. Pía Squarcia

El pasado mes de julio el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) del CONICET Bahía Blanca recibió la visita del oceanógrafo Sergio Salinas Marchant, un reconocido docente e investigador chileno que llegó a nuestra ciudad con el fin de brindar la charla "Energía de los canales de Chiloé". Aprovechando su visita, conversamos con él acerca de la realidad científica chilena en relación con las ciencias del mar, sus proyectos de investigación y docencia en la Universidad Católica de Valparaíso y las posibilidades de intercambio de experiencias en materia oceanográfica con el IADO.

Su formación en el exterior

El doctor Salinas Marchant completó su formación en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, donde se especializó en estudios sobre estuarios y fiordos profundos, es decir, los que sobrepasan los 300 o 400 metros y cuentan con umbrales de 50 u 80 metros, siendo estos últimos muy característicos en Suecia, y también en el sur de Chile, como el conocido fiordo Aysén.

En 1989 regresó a Chile y desde entonces se desempeña como docente en el área de oceanografía física y como funcionario en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dentro de la facultad de Recursos Naturales, integrada por la Escuela de Ciencias del Mar y los institutos de Geografía y de Alimentos.

Las Ciencias del Mar en Chile

En la Escuela de Ciencias del Mar se realizan tareas de investigación, docencia y asistencia técnica. Es la unidad académica de la Universidad Católica de Valparaíso que forma a profesionales calificados en el campo de la Ciencia y Tecnología del Mar, a través de las tres carreras profesionales que imparte: Ingeniería Pesquera, Ingeniería en Acuicultura y Oceanografía. La duración de estas carreras es de 5 años; sin embargo, el promedio de tiempo en el que los estudiantes logran obtener su título es de 7 años, debido a la gran cantidad de materias que conforman los diversos planes de estudio. Según el experto, “el oceanógrafo de la Pontificia es un oceanógrafo que en los dos primeros años adquiere una buena formación en ciencias básicas, es decir, en matemática, química, física y biología, para luego ingresar a alguna de las orientaciones mencionadas donde realiza una tesina para obtener su título profesional”. Señala también que “la idea nuestra es que cuando el alumno egresa tenga la capacidad de desempeñarse en cualquiera de ellas. Es decir, los conocimientos no son tan específicos como para hacer un trabajo autónomo de investigación en geología, biología o física, sino que tienen un panorama general.”

Otro dato que destacó el visitante es que “sólo el 10 % de los estudiantes se dedica a la investigación, el restante se va a empresas del ámbito privado o institutos gubernamentales donde encuentran una muy buena empleabilidad. A pesar de que existe gran demanda de profesionales en la materia y certeras posibilidades dentro del campo laboral, dada la poca información sobre la actividad que hay en torno a las cosas del mar, el interés por estas carreras es aún bajo entre nuestros jóvenes chilenos” señaló Salinas.

Jaulas de cobre destinadas a la acuicultura

A partir de una tremenda crisis originada por el virus ISA (Anemia Infecciosa) en todo el sector de fiordos y canales chilenos, los acuicultores comenzaron a entender que no podía continuar realizándose la explotación y el cultivo de peces de manera intensiva y se preguntaron cómo hacer para conservar la salud del ambiente de cultivo. Como respuesta se generó un proyecto en el que participa el mismo Salinas Marchant, y cuya finalidad principal es proveer un ambiente de cultivo sanitariamente más controlado, proponiendo la construcción/instalación de jaulas de cobre en zonas de hasta 15 metros de profundidad, que pueden ser utilizadas en todo tipo de condiciones climáticas, y que aun son capaces de resistir grandes oleajes (olas de hasta 9 metros de alto y corrientes de hasta 4 nudos).

El elemento innovador de la nueva balsa-jaula para el cultivo de peces está relacionado con el material utilizado para su construcción. “El cobre posee características especiales de bactericida, es reciclable, y permite mantener la salubridad del ambiente de manera extraordinariamente buena”, explicó el especialista.

El proyecto es una iniciativa conjunta impulsada por EcoSea Farming S.A., un consorcio tecnológico integrado por Codelco, Fundación Chile, la International Copper Association-Procobre, las universidades Católica de Valparaíso y de Concepción, y la empresa Sitecna.

La tecnología de la aleación de cobre aplicada a la acuicultura fue desarrollada en Japón y el diseño e implementación de las jaulas está a cargo de la Universidad Católica de Valparaíso. “El material del cobre, que es un cobre muy especial para que no contamine el ambiente, es de origen japonés. Pero la fabricación de la jaula, y posteriormente la forma de instalarla han sido desarrolladas por mi escuela con bastante éxito. El año pasado convencimos a una sola empresa, y ya este año en este momento se están instalando alrededor de 20 o 25 jaulas” detalló Salinas.

Responsabilidad social vinculada a la ciencia

El oceanógrafo se refirió también a la actividad como un servicio de transferencia y de vínculo con la comunidad: “En la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad, principalmente en lo que es pesquería, yo diría que el 90% de sus resultados de investigación tienen que ver con preguntas que vienen del medio ambiente. En la Universidad Católica en ese sentido, hay una tremenda responsabilidad social, hay colegas pesqueros que han hecho muy buenos estudios sobre cuestiones que afectan al pescador artesanal, han desarrollado técnicas más económicas y apropiadas en la utilización de nuevos plásticos, rediseño de embarcaciones, han logrado recientemente hacer una red que permita liberar a los peces más pequeños y capturar a los más grandes obteniendo de todas maneras entre 10 mil y 12 mil toneladas”. También ha sido muy importante el rol de la Escuela en todo lo que ha sucedido a raíz del tsunami, haciéndose cargo de una serie de situaciones, de estudios, de tareas de reconstrucción y además, de apoyo psicológico.

El sistema científico en Chile

Consultado sobre la realidad científica en su país, Salinas Marchant comentó “Hay una estructura, la más fuerte, que se llama Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) que depende del Ministerio de Educación. Cuenta con programas de apoyo muy fuertes que funcionan a través de concursos abiertos, que manejan y orientan las investigaciones en Chile”.

Uno de estos programas es FONDECYT, un fondo público de apoyo a la investigación individual en Chile que opera mediante convocatorias anuales y abiertas a la comunidad científica. Está orientado a fortalecer la investigación de base en todas las áreas del conocimiento a través del financiamiento de proyectos de excelencia.

“Sin embargo, la realidad es que el 98% de los investigadores están anclados en alguna universidad. Esto es así porque el paso previo a la presentación de un proyecto tiene que tener resultados y esos resultados precisan una investigación básica previa, entonces hay allí una retroalimentación obvia y eso es lo que sucede, la mayor parte de nuestro mundo científico está en la universidad” agregó.

El vínculo con el IADO

Salinas Marchant hizo referencia también a la presencia de los investigadores del IADO en destacados proyectos internacionales. “A mí no me son extrañas sus actividades, he seguido de cerca varios trabajos de investigadores bahienses como los del doctor Palma en modelación numérica, el doctor Perillo y el joven Alejandro Vitale con el desarrollo de las estaciones de monitoreo ambiental (EMACS), un instrumental que hallo excelente, y otros importantes estudios de la doctora Cintia Piccolo. Nos hemos encontrado en cantidad de congresos de Oceanografía Física y, además, la doctora Piccolo fue evaluadora externa de nuestra carrera hace 6 años atrás, y desde entonces hemos mantenido un gran vínculo. Por otro lado, nosotros tenemos una revista llamada Latin American Journal of Aquatic Research (http://lajar.cl) en la que se publican artículos originales de investigación, notas científicas y revisiones, en español o inglés, en ciencia y tecnología acuática, producto de investigaciones realizadas en aguas marinas y continentales de Latinoamérica, y allí son muy importantes los aportes realizados por los investigadores del IADO. Considero también que la reapertura de la carrera de oceanografía en Bahía Blanca será una muy buena posibilidad para intensificar nuestros vínculos”, concluyó.

 

La Lic. Pía Squarcia es la profesional responsable del área de Comunicación Institucional del CONICET Bahía Blanca.

 
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