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Este ensayo escrito por el Dr. Gustavo Appignanesi y editado por EdiUNS es un intento de poner la atención sobre la mirada, de alertarnos sobre la relevancia vital que detenta nuestra visión del mundo. Hoy, esta mirada suele estar dominada por el reduccionismo, una actitud que, trasplantada desde lo operativo a todo, reemplaza por una reducción o etiqueta. De tal modo, el reduccionismo no solo nos priva de belleza, sino que nos condena a un subespacio muy pobre de la realidad donde nada escapa al símbolo. Sin embargo, existe una visión alternativa del símbolo, que se identifica con la condición de amante. La misma se fundamenta en el reconocimiento de la intrínseca inconmensurabilidad del mundo (de su ingente belleza, riqueza y profundidad) y deviene del ejercicio de la humildad, de la libertad y de la sensibilidad. Dicha postura nos permite trascender pues solo el amante resulta capaz de desentenderse de lo superficial para tocar la esencia. Solo el amante comulga con el amado, descubriendo el fundamento común que los hermana y los sustancia. Por lo tanto, dicha actitud no solo resulta fundamental para enriquecer nuestra vida sino que reviste una profunda potencia como herramienta de transformación social. Es por ello que otro de los fines de este escrito es poner de relieve el papel fundamental que en su desarrollo le cabe a la educación.

 

 

La portada del libro es precisamente una metáfora sobre nuestro modo de mirar, sobre nuestras visiones, miopías y cegueras. Alude a ese proceso de reemplazo que propugna el mirar reduccionista que, por ejemplo, ante a la maravilla del ser humano, nos contenta con un mero monigote hecho de sombras. Pedestres en lo espiritual, no sólo no vemos nuestras alas (¡cuando tanto se requiere del vuelo!), sino que el reduccionismo nos conforma con mucho menos que sombras: con pobres reducciones huecas de substancia.

 

Aquí podrá leer el prólogo del libro, realizado por el filósofo y escritor español Héctor Martínez Sanz.