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Turquía y los recursos naturales renovables

Por la Dra.  Mónica Poverene


Participar en la 8ª Conferencia Europea de Biotecnología del Girasol (SUNBIO) realizada en Antalya, Turquía, en marzo pasado, resultó una excelente oportunidad para asomarse a un país sorprendente y bellísimo, cuya economía se basa en la producción agropecuaria y las industrias derivadas de ella. La mayor producción de girasol proviene de la región de Tracia, ubicada en la península europea de los Balcanes y que constituye el 3% de la superficie de Turquía. La porción restante, la península de Anatolia, pertenece a Asia. Estambul, la ciudad más importante, se extiende entre ambos continentes a orillas del Bósforo, un estrecho que comunica el Mar Negro con el Mar de Mármara.  Rodeada por los mares Mediterráneo al sur, Egeo al oeste, Mármara y Negro al norte, Turquía tiene un clima templado con veranos calurosos que ha determinado una extraordinaria diversidad botánica y condiciones especiales para la agricultura. La región oriental, más fría y montañosa, se dedica a la ganadería.


La superficie arable alcanza el 38% del territorio de Turquía, del cual dos tercios se roturan y un tercio permanece vacante cada año. El tamaño medio de las explotaciones es de 5-6 hectáreas y la agricultura da empleo al 33% de la mano de obra. El 90% del área cultivada se dedica a los cereales, siendo el trigo el más importante, seguido por cebada, centeno, maíz, mijo y arroz.


NaranjosTurquía es el primer productor mundial de avellana, higo, damasco, cereza, membrillo y granada; el segundo productor de sandía, pepino y garbanzo. Se encuentra entre los primeros cuatro países productores de tomate, berenjena, pimienta verde, lenteja, pistacho, cebolla y aceitunas; y entre los 10 primeros países productores de remolacha, tabaco, té, manzana; algodón, cebada, almendra, trigo, centeno, pomelo y limón. También lidera el comercio mundial de nueces y frutos secos, higos, pasas y frutas desecadas.

Turquía autoabastece su mercado interno de alimentos desde la década de 1980 y es el mayor exportador entre los países de Medio Oriente y el norte de Africa, siendo sus principales compradores la Unión Europea y EE.UU.

Su versatilidad de cultivos está asociada a una gran diversidad de paisajes. Al sur del mar de Mármara se producen vid, olivos y variedad de frutas y verduras que han estimulado una importante industria agroalimentaria. El olivo, la higuera, la vid, el girasol y el tabaco predominan también en la región de Izmir, en la costa del mar Egeo en tanto que la costa del Mediterráneo produce algodón, cereales, verduras y frutas variadas en medio de bosques que trepan las laderas de la cadena costera de los Montes Tauro. La costa del Mar Negro es famosa por sus cultivos de ciruelos, avellanos, tabaco y té, así como por sus productos lácteos. La producción de tomate es intensa a lo largo de todas las costas. El tabaco turco es conocido por su calidad y el cultivo se realiza mayormente en la región del Egeo pero las mejores variedades provienen de Samsun, en la costa del Mar Negro. Turquía es también uno de los siete países autorizados para cultivar amapola para la producción de opio con fines farmacológicos, y el gobierno mantiene un férreo control sobre el cultivo ilegal.

La región central de Anatolia se dedica al cultivo de trigo, algodón y melones y también destina extensos pastizales para la cría de ganado. En la región sudoriental, donde nacen los ríos Tigris y Eufrates, se han realizado grandes inversiones en sistemas de riego y plantas de energía hidroeléctrica. La Presa de Atatürk, la sexta más grande del mundo, toma su nombre del cálido apodo ("padre de los turcos") con que se conoce a Mustafá Kemal, quien en 1923 estableció la república democrática y constitucional y gobernó durante 15 años, antes de su prematura muerte. El Proyecto de Anatolia Sudoriental (GAP) apuntó a promover prosperidad en esas provincias áridas mediante la producción de algodón, maíz, cebada, garbanzos, lentejas, maní, soja y fruta. Esta región produce pistacho, un cultivo de gran importancia en Turquía. Las planicies del este de Anatolia se dedican a la cría de ganado, principalmente ovino pero también bovino y caprino.

Desde 1985 Turquía es un importante proveedor de productos orgánicos, de acuerdo con las normas y los sistemas de certificación de los países importadores. Produce más de 200 cultivos: frutas secas, nueces comestibles, especias y hierbas, frutas y verduras, legumbres, cereales, cultivos industriales y oleaginosos. Sus principales compradores son los países de la Unión Europea y EEUU, pero también Canadá, Japón, Israel y Corea del Sur.

El consumo creciente de energía que demanda tal producción agrícola ha amenazado con una gran contaminación ambiental. Por esta razón, Turquía se ha volcado hacia fuentes de energía renovables para una producción sustentable: fuentes de energía hidroeléctrica, geotérmica, de biomasa, solar y eólica. Al recorrer el país a través de sus autopistas y carreteras al estilo europeo es posible ver aerogeneradores por doquier y paneles solares en los techos de todas las viviendas. Como país históricamente dependiente de la importación de energía, Turquía asigna un alto valor a los recursos domésticos de energía renovable y aspira a cubrir mediante fuentes sustentables el 30% del consumo de energía eléctrica. La política energética es un elemento clave de las negociaciones para que Turquía se incorpore plenamente a la Unión Europea, de la que es miembro asociado desde 1963.

La fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua, el clima adecuado y la predisposición al trabajo duro de los agricultores han determinado el éxito del sector agrícola, que se ofrece al viajero en forma de coloridas postales regionales, animadas por los vendedores ambulantes de frutas y especias, los tradicionales mercados y los pastores con sus rebaños. Turquía es un país de contrastes en el que invernáculos modernos alternan con antiguas ciudadelas, templos y teatros griegos, romanos y persas, y en el que resulta imposible no extasiarse ante tanta belleza laboriosa, siempre acompañada de alegres ritmos y canciones populares.

Nota: En la 8ª Conferencia SUNBIO se presentaron dos trabajos realizados en el Departamento de Agronomía de la UNS y CERZOS (CONICET-UNS).


 
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