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Variabilidad climática y ciclos naturales

Carlos Zotelo, Lic. en Ciencias de la Atmósfera.


Durante las últimas décadas, el estudio del cambio climático, sus orígenes, la interconexión entre las distintas variables involucradas y los efectos sobre la actividad humana ha sido una de las aristas más importantes de la investigación científica.

Los diversos ámbitos vinculados a la ciencia se han planteado interrogantes acerca de los orígenes de la variabilidad climática desde sus aspectos globales hasta sus características locales, y esta regionalización de los estudios de impacto ha aportado importantes avances a la comprensión de estos temas y a su posible previsión a través del desarrollo de modelos numéricos. En este sentido, se han realizado, a nivel local, investigaciones sobre cuestiones relacionadas con problemáticas energéticas, de biodiversidad, climáticas e incluso socio-económicas que han recibido gran atención por parte de los científicos locales y también de organismos internacionales e instituciones gubernamentales por su carácter vital.

En lo que respecta al sudoeste bonaerense, si bien no representa un área estratégica primaria, en el último lustro se ha incrementado el interés en determinar si los ciclos naturales climáticos que la afectan responden a patrones repetitivos predecibles de escala global a regional o, en su defecto, si es posible detectar componentes aleatorios que permitan generar modelos de previsión de fenómenos extremos. Esta extensa área bonaerense puede clasificarse climáticamente como semiárida, independientemente de la categorización empleada (Köppen, Thornthwaite, Trewartha, etc.) pues la gran variabilidad en el régimen pluviométrico es, sin duda, la característica común a todos los ambientes áridos o semiáridos (Scian, 1999).


Figura 1

Fig. 1: Ciclo anual de precipitación. En violeta período 1931-1980 y en azul, 1980-2009. (Scian, 2001).

La precipitación adquiere una posición relevante frente a las demás variables meteorológicas debido a la importancia que tiene el agua y su ciclo para la vida. En particular, la distribución de lluvias en el sudoeste bonaerense se produce en dos estaciones definidas: otoño y primavera y se interrumpe por una estación seca en los meses invernales y otra semiseca de mediados de verano (enero a febrero) con alta evapotranspiración (Fig. 1).

En la región existen datos pluviométricos continuos desde finales de la segunda mitad del siglo XIX pero mayormente a partir de la segunda década del siglo XX. Considerando la información disponible, es posible dividir el registro completo en cuatro períodos con características bien definidas, esto es 1875-1925, 1925-1975, 1975-2005 y 2005-2012. La elección de estos grupos no es subjetiva, está basada en los cambios en la temperatura media global a lo largo del tiempo, variaciones que pueden considerarse como cambios climáticos (Agosta y Compagnucci, 2008).

  • 1870-1925: durante este intevalo se registraron lluvias en niveles superiores al período 1961-1990 en toda la extensión del SO bonaerense. En aquel entonces, la región estaba cubierta por una densa cobertura de vegetación xerófila y por vegetación del tipo gramínea de gran altura que favorecía la retención de humedad (Glave, 2006).

  • 1925-1975: período deficitario. Las precipitaciones disminuyeron notablemente. Además, descendieron las temperaturas principalmente en invierno y los vientos aumentaron su velocidad. Los veranos fueron cálidos y secos, motivo por el cual muchos suelos de la región incrementaron la susceptibilidad a la erosión eólica. El desmonte en La Pampa y el SO de Buenos Aires se incrementó notablemente, lo cual sometió los suelos a un rápido deterioro, generando problemas similares a los sucedidos en Estados Unidos con la erosión del suelo en el centro-este de aquel país que implicó la creación de nuevas técnicas de sembrado y cuidado del terreno a partir de las curvas de nivel, impulsadas por el Departamento de Suelos (Glave, 2006).

  • 1975-2005: abundantes lluvias. Importantes inundaciones en el SO bonaerense y SE pampeano (Vargas et al., 1999). La fase húmeda provocó una acelerada pérdida de suelos por erosión hídrica y de fertilidad por lavado de los suelos y escurrimiento, se incrementó en toda la región y surgió la necesidad de utilizar gran cantidad de fertilizante para acrecentar la producción (Glave, 2006).

  • 2005 en adelante: marcado descenso en los niveles pluviométricos estivales. Las precipitaciones disminuyeron notablemente aunque a diferencia del ciclo seco anterior (1925-1975) no se observa un descenso en las temperaturas invernales (Glave, 2006).

Gran parte de la variabilidad en el régimen de precipitación en la región durante los períodos mencionados puede asociarse a modificaciones en los patrones de circulación de gran escala (Vargas et al., 1999; Scian, 1999) (Fig. 2). Particularmente, el anticiclón semipermanente del Atlántico Sur juega un papel más preponderante en verano mientras que el del Pacífico Sur lo hace en invierno, como señalan Minetti y Vargas (1999) y Nicolini y Saulo (2006). Existen además otros fenómenos de gran escala como El Niño, la Pacifical Decadal Oscillation, e incluso la Oscilación Antártica que afectan indirectamente el patrón de lluvias en la región al modificar el flujo de humedad (Mantua et al., 1997; Zhang et al., 1997).


Figura 2

Fig. 2: Variabilidad de precipitación anual acumulada Bahía Blanca 1861-2011.

El empleo de escenarios futuros climáticos ha ido incrementando su presencia en ámbitos académicos en los últimos quince años (Nuñez, 2006 a). La intención de detectar patrones de repetición de períodos húmedos y secos a través del modelado numérico conlleva nuevos problemas y desafíos. Sin embargo, persisten las críticas sobre la validez del empleo de modelos climáticos futuros. Se cuestiona que la mayoría de ellos no incluye las variaciones en los ciclos solares ni las variaciones en el viento solar, las pequeñas perturbaciones en la velocidad angular terrestre, las parametrizaciones de la degradación del suelo o las modificaciones de sus condiciones, etc. Existen, sin embargo, estudios que podrían ayudar a incorporar esos elementos a la física de los modelos con resultados aceptables (Nuñez, 2006 b). Luego, los escenarios obtenidos por estos modelos son representativos de las condiciones medias, pero presentan inconvenientes al caracterizar los extremos climáticos.

En conclusión, la necesidad humana provoca un ávido deseo de predecir y replicar los ciclos naturales que afectan las condiciones climáticas de una región en particular. Esto provoca ampliación de la brecha existente entre la modernidad tecnológica y las bases de la ciencia empírica pues, a pesar de nuestros esfuerzos por generar modelos numéricos acordes a los desafíos planteados, la ciencia continúa avanzando merced a su forma más primitiva: prueba y error


El Lic. Zotelo es profesional de apoyo en el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida.


Bibliografía

  • Agosta, E. A. y R.H. Compagnucci, (2008): The 1976/77 Austral Summer Climate Transition Effects on the Atmospheric Circulation and Climate in southern South America. J. Clim. DOI: 10.1175/2008JCLI2137.1.
  • Compagnucci, R. H. y D. C. Araneo. (2007). Alcances de El Niño como predictor del caudal de los ríos andinos argentinos. Ingeniería Hidráulica en México. xxii (3): 23-35.
  • Compagnucci, R. y W. Vargas, (1998). Interannual variability of Cuyo Rivers Streamflow in Argentinean Andean Mountains and ENSO events. Int. J.Climatol. 18, 1593-1609.
  • Glave, A., (2006): Influencia climatic en el sudoeste bonaerense y sudeste de La Pampa. Acaecer, 31(360):18-23.
  • Mantua, N.J. y S.R. Hare, Y. Zhang, J.M. Wallace, and R.C. Francis, (1997): A Pacific interdecadal climate oscillation with impacts on salmon production. Bull. Am. Meteorol. Soc., 78, pp. 1069-1079.
  • Minetti,J.L. y W.M.Vargas, (1999): Trends and jumps in the annual precipitation in South America, south of the 15ºS. Atmósfera 11, Nº4, 205-222. Mexico
  • Nicolini; M. y A.C. Saulo, (2006): Modeled Chaco low-level jets and related precipitation patterns during the 1997–1998 warm season. Meteorol. Atmos. Phys., 000, 1–15, DOI 10.1007/s00703-006-0186-7.
  • Nuñez, M. (2006 a): Use of Regional Climate Models for the determination of Climate Chance Scenarios. Project enabling activities for the Second National Communication of Argentina to the Nations Framework Convention on Climate Change. Palacio San Martín, Buenos Aires, 26 - 27, 2006.
  • Nuñez, M. (2006 b): Impact of urbanization and land use change in Argentina. Projections of Future Climate. LMD, IPSL. Paris, France, October 12, 2006
  • Scian, B. (1999), Variabilidad interanual de la precipitación en la pradera pampeana y su relación con algunos índices de circulación atmosférica, Tesis doctoral, UBA.
  • Scian, B. (2001), Fases del SOI y su relación con los corrimientos de la mediana de precipitación mensual en la Pampa argentina, Resúmenes extendidos CLIMET IX/ CONGREMET VIII, Buenos Aires.
  • Zhang, Y., J.M. Wallace y D.S. Battisti, (1997): ENSO-like Interdecadal Variability: 1900-93. J. Clim., Vol. 10, 1004-1020.


 
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